jueves, 28 de julio de 2016

Mi primera EPSperiencia

Es una larga, larga, larga historia que "resumí" en este largo, largolargo resumen. Y dice... 

Se me ocurrió enfermarme un jueves 2 de junio de 2016, atiné, en compañía de un buen amigo, Pipe (¡muchas gracias Pipe!), a dar con una buena atención de urgencias en la Clínica Marly, en mi estadía una abuelita que estaba en frente se despidió de este mundo.

La buena atención debió detenerse luego de un par de exámenes (nunca me aprendí los nombres), pues el siguiente paso que era una intervención quirúrgica, no podía llevarse a cabo ahí porque la clínica no tiene convenio con Cafesalud. El doctor me recomienda entonces solicitar una cita de urgencia para que me realicen la intervención, reitera "debe solicitarla de urgencia, por eso le doy 5 días de incapacidad para que en ese tiempo le hagan la cirugía y mínimo esté 4 días en reposo". Compro los medicamentos camino a casa, porque no hay una droguería cercana que conozca con "convenio" para que me los entreguen "gratis" o con la cuota moderadora, que llaman.

Al siguiente día, en la concurrida sala de urgencias de la EPS* en la 100 con autopista (donde al menos 5 de los pacientes discutían su situación: fueron a su cirugía a la Clínica Madre Laura [le hicieron rápido una clínica a la doña] y no los atendieron porque Cafesalud no ha pagado el contrato con dicha clínica, por lo cual regresan a ver qué sucederá con su tratamiento pendiente), cuando me corresponde el turno (una hora y media después de haber llegado), paso al consultorio (jejeje "consultorio"), repito la lección aprendida en la Clínica Marly "necesito una cirugía de urgencia, aquí está la remisión", el médico que me atiende es general, y recordé la otra parte de la lección "la intención es que no me remitan de nuevo a un especialista porque ya me atendió uno y me remitió a la cirugía", presento los exámenes, uno de ellos está grabado en un CD, lo inserta en el computador y... pasan unos minutos sin leerlo, el médico llama a una auxiliar para pedir ayuda y, de 'chiripazo' diría yo, pasa un doctor, ¡qué buena suerte!, el especialista a quien el medico que me atiende invita a pasar... pasan otros minutos y ¡saz! pueden ver el archivo que está en el CD. El médico especialista avala la cirugía de urgencia que habrían de hacerme de inmediato, pero también debo mencionar que en la otra mitad de estadía en el consultorio (jejeje "consultorio") se queja del sistema de salud, el cual exige atender a 5 pacientes por hora donde un computador intentando leer un CD se demora más de 10 minutos.

Ese mismo especialista me informa que la cirugía, por más urgente que sea, se hará cuando haya cupo y, mientras tanto, me dejarían en la clínica hospitalizado, pero sugiere "humanamente no le recomiendo que se quede hospitalizado, mejor esté en su casa tranquilo, si todo va bien, la siguiente semana le dan la cita para la cirugía, antes no se la dan (yo esperaba que por tarde, pudiera obtener una cita para el martes 7 de junio), si se queda aquí, por bien que le vaya y lo pongan cómodo, le darán una silla, quién sabe en dónde, mejor váyase y si vuelve a sentir dolor o fiebre véngase a que lo atiendan de nuevo. Mientras tanto autorice la intervención, hágase estos exámenes y reclame estos medicamentos".

Este -reclamar- de los medicamentos fue otra bonita experiencia, el principal llamado "Tramadol" está agotado y me advierten que está agotado en muchas partes porque llegan ahí a pedirlo, que es donde "siempre" suele haberlo. Esperar que el dolor no vuelva porque ese medicamento sería el que lo calma.

Siguiente parada, la sede de la 116 con carrera 21, la oficina donde se autorizan las órdenes, hacer fila y pedir un turno para ir a esperar a una sala frente al tablero que anuncia cada turno. Dado que había más de 50 turnos por esperar, atiné a ir a otro sitio cercano en donde podía reclamar medicamentos, ¡y estaba el que falta!, toque de suerte, creo yo, porque ahí sí había existencia. De regreso comprar una galleta y volver al turno, pues ya debieron pasar algunos. En seguida se escucha la voz (realmente el grito) "¡Usuarios con los turnos I350 a I400 entreguen sus papeles!, sorpresa, el tablero no servía, nadie lo advirtió, nadie avisó, personas perdieron su turno, no era justo, todos deberían saber previamente que ese aparato no está funcionando. Nota: a este lugar volvería por tres veces más.

Obtuve entonces la autorización de la intervención, más la de los exámenes de laboratorio. Mientras recibía mis papeles a una persona sentada en el cubículo cercano le negaban su autorización porque su empresa no estaba al día con los pagos (qué irresponsabilidad). Se me ocurrió preguntar (aprendí a preguntar porque no estaba al tanto de todas las vueltas que un enfermo debe hacer para buscar curarse) acerca de estos laboratorios, ¿dónde debo tomármelos?, y me dieron la instrucción: es en la sede de la calle 106 con autopista, simplemente llegue temprano sin ninguna preparación, pues no se requiere.


Salí luego de las dos de la tarde, por fin a almorzar donde los Fuentes (¡Gracias familia Fuentes!), un poco reposado y, por consejo de ellos, me dirigí a la 134 con 9, Urobosque, a pedir la cita con la autorización lograda. ¡Oh sorpresa!, había un error en la autorización, el convenio de Cafesalud es con "Urobosque S.A" y no con "UT Urobosque", como aparecía en mi autorización. Amablemente una señorita me reservó la cita con el compromiso de que yo cambie dicha autorización. Así que de vuelta a la sede de la 116 con 21. Repetí la vuelta, fila para pedir turno, y tandas de a 50 turnos para la autorización donde el dichoso "Urobosque S.A" no aparecía por ninguna parte, "el sistema" no permite elegirlo. Harán la solicitud al área encargada y ese cambio en la información se demoraría 10 días hábiles, ¡10!. Pero, también amablemente la señorita puso en la nueva autorización una observación, diciendo que en el sistema no aparecía "Urobosque S.A." pero es a ese al que se refieren cuando seleccionan "UT Urobosque", subrayado, resaltado y con la anotación de que se hará el cambio. Con eso ya le pueden dar la cita. Siendo las 5:00, no tuve de otra que creer.

En ese "corre corre" en Cafesalud, varias trabajadoras me miraban sorprendidas porque este caso se les estaba presentando de manera recurrente, antes Urobosque solo aceptaba solicitudes con UT y rechazaba las de SA, ahora era al contario. ¡Divertidísimo!


Retomemos, ¿recuerdan que pregunté por la preparación de los laboratorios? Bueno, ya que estaba cerca y las dudas empezaban a generarse con cualquier acción, pasé por la dirección a la que me dijeron debería ir por los laboratorios y pregunté si debía tener presente alguna condición. Otra vez, ¡oh sorpresa!, ahí me dieron un papel dándome la dirección del sitio al que debía ir en el barrio El Polo, lejos de ahí, en ayunas, de 6 a.m. a 10 a.m. y no debería llevar nada. ¡Menos mal pregunté!, pues habría perdido el viaje al siguiente día, mi clase del sábado y una cita odontológica (particular, porque la EPS no hace más que limpiezas por salir del paso).

El día sábado, ya en El Polo, efectivamente debía ir en ayunas, pero además sí debí llevar una muestra. Así las cosas, pagar $2.700 por un tarro que nunca usé, porque la señorita que me atendió en el laboratorio me dio otro gratis, todo muy raro. En fin una muestra más de sangre ahí, y una calcomanía en la que me indican que podría reclamar los resultados 8 días hábiles, ¡8! a partir del siguiente día. ¿Recuerdan que mi cirugía era de urgencia?, bueno de nada valió insistir que estaba tras una cirugía de urgencia y que necesitaría los resultados más rápido, al menos para el 7 de junio. "No podemos hacer nada, eso es lo que nos demoramos que le vaya bien".

Transcurrió el resto del sábado, el domingo, el lunes festivo. ¡Martes 7 de junio! Comencé el día convencido que con los exámenes de laboratorio que me hicieron en la clinica Marly, debería ser suficiente para programar la intervención, lo que tuve este día fue una cita de valoración, para definir si contaban con la información suficiente para proceder a la cirugía, fui de nuevo a Urobosque, lo primero que hice fue contarle a la señorita de la recepción que el dato de Urobosque es imposible obtenerlo en el sistema, pero que amablemente habían puesto la observación, y que el arreglo definitivo desde sistema estaría para 10 días, pero como mi cirugía era una urgencia, no podría esperar dos semanas más con los dolores que eso significaba. Respuesta rotunda: ¡no!, no le puedo asignar ninguna cita. Por lo pronto vaya a su cita de valoración, pero de una vez le advierto que no puedo darle cita con esta autorización errada.

Entré a la cita, el médico urólogo, amable él, me atendió, vio que todo lo que tenía era suficiente (ganancia para mí, pues los laboratorios aquellos del sábado, quién sabe cuándo los iba a tener) y dijo, podemos programarle la cirugía, vaya con la señorita de la recepción y ella le explica qué debe hacer. Le conté al médico la situación y la respuesta que en recepción me dieron: con ese UT no le podemos asignar cita, ¿usted cree que pueda solucionarse? Él respondió sin dudarlo y hasta sonriente: no, eso no es ningún problema, vaya que le van a dar la cita. ¡Una luz de esperanza...!, que se apagó al final del recorrido por ese pasillo cuando fui a sacar mi cita con la señorita de recepción. El rollo, el mismo, UT ¡NO!, ¡S.A.! sí. No hay absolutamente nada qué hacer, yo no le puedo dar una cita con esa autorización así, y la observación no vale nada. Le programo la del anestesiólogo, pero para la cita debe decir "Urobosque S.A., ya lo sabe". Creo que mi cara de ¿enfermo?, ¿desilusionado?, ¿de todo, de nada?, hizo que la señorita transcribiera prácticamente una carta los datos de una de las autorizaciones que ese día le habían llegado y que estaba bien.

De vuelta a la 116 con 21, fila para el turno, llamada por tandas, ¡mi turno! "Señorita, por tercera vez vengo y bla bla bla bla..." "El sistema no permite, no puedo hacer nada más..." "Señorita, mi cita es una cirugía de urgencia que busco desde el jueves, la lograría conseguir para el próximo viernes pero necesito solucionar este error..." "No puedo hacer nada, lo que hago es enviar un correo para que ingresen a sistema este convenio y eso se le demora 15 días hábiles..." ¿Se dieron cuenta? Ya no eran 10, ahora eran 15 días.

"¡QUIEN TRABAJA AQUÍ, LLEVO SEIS MESES ESPERANDO POR UNA CIRUGÍA Y AHORA ME DICE QUE VAYA A OTRA PARTE A HACER AUTORIZAR! ¡NO JUEGUE CON MI VIDA, YO ESTOY PAGANDO MES A MES PARA INTENTAR CURAR ESTE MAL QUE TENGO Y AQUÍ ME TIENEN DE UN LADO PARA OTRO! ¡POR QUÉ! ¡YO MEREZCO RESPETO!" Gritaba en el pasillo una docente universitaria. Yo solo agachaba la cabeza para evitar romper en llanto ante el escenario indigno.

Mientras el sitio empezaba a vaciarse, hablé con una de las tantas niñas que me había atendido días atrás y me dijo exactamente lo mismo, que no podía y, al querer insistir me respondió que ella no era ingeniera de sistemas y no podía cambiar la información. Entonces pensé: todos aquí estamos estresados, sabemos que es injusto y que nada se puede hacer. Le pregunté si podría hablar con alguien para expresarle el caso y me remitió a la coordinadora, la busqué, no la encontré, luego supe que trabajaba solo hasta las 4:00 p.m., eran las 6:10. Intenté con un par de personas más y la respuesta, siempre la misma, miserablemente rotunda. Nada se podía hacer más que esperar.

Vaya trágica sensación de desolación y tragedia, vacío, mirar al rededor tanto desconsuelo, ese sitio iba quedando vacío y entendí que nadie, nadie ahí es responsable de nadie, o nadie puede ser responsable, no sé. Justo llegaba una nueva tanda de dolor y el sinsabor se agigantaba. Gracias Aníbal por tu hombro, tu paciencia y tu apoyo. Esa noche sí que lo necesité.

Un nuevo día, miércoles, me dirigí a otra sede de la EPS donde, según me comentó la amable niña de Urobosque, un paciente en la misma situación que la mía logró cambiar la autorización sin problema. Esperanzado (otra vez), muy temprano me dirigí a dicha sede de la 95, mucha (muchísima) más gente esperando, filas más largas, hice la respectiva fila para pedir el turno, esperé mi turno, me acerqué al cubículo y ¡tarán!, de nuevo, el cambio no se puede hacer, y la carga en el sistema se demora 10 días (sí, otra vez 10). La misma razón que en toda parte. Añadí en mi "plegaria" que alguien en la misma condición logró hacer el cambio y no, no hubo poder humano que la convenciera de ello, en esta sede logré hablar con el coordinador, mucha gente acudía a él (qué cargo más complicado), como yo, con la esperanza de que él fuera el salvador. Lo único extra que pude obtener fue una impresión de 8 hojas del correo junto a una relación de códigos que, según me dijeron, era la muestra de que la solicitud estaba hecha.

Con esas copias en mano, llamé a Urobosque para contar lo único nuevo que tenía y preguntarle si eso servía de algo para pedir la cita. La respuesta: no. Me sugirió que vaya a la sede de la 116, de donde recién había llegado un paciente con el cambio hecho sin problemas y, cual ángel de la guarda me dijo que de llegarse a repetir el episodio del "no poder", le llamara a un número de contacto personal que me compartió para ella buscar resolver el problema con la trabajadora de Cafesalud. De nuevo a la sede, la niña que da el turno en la fila, me mira con sorpresa, ya nos reconocimos y me dijo "voy a enviarlo a otra sala a ver si allá sí le solucionan". Me fui a otra sala, me atendió otra señora, le conté el caso, y la primera respuesta fue, no, no se puede, "el sistema no deja". Inmediatamente intenté llamar al número móvil de la amable señorita de Urobosque y mencioné a quien me atendía en ese momento que le iba a comunicar con alguien de dicha clínica para que me colaborara para aclarar el asunto, la sorpresa: "yo no puedo atender llamadas en este momento".

Tomé aire, profundo, como nunca. Le expliqué con detalle todo lo que sucedía, incluyendo los casos "exitosos" de otros pacientes que sí habían logrado la autorización, le mostré una foto que tomé para demostrarle que sí existía una autorización del día, la vio, pero como no se veía la fecha, no le dio credibilidad. Finalmente, de nuevo con los papeles que no servían, en mis manos, se los devolví y le dije: este papel escrito por la señorita de Urobosque, ¿no le dice nada?, ¿este código, este nombre, esta información no es útil para solucionar algo?

La señora revisó de nuevo, con calma (quiero creer que le interesaba colaborarme, ¡¿colaborarme?! ¡Jajajaja! Bueno sí, supongo que sí) dijo algo como "ah, con esta sí le puedo hacer la orden", pero estas otras están mal hechas. Yo solo dije: es lo que he venido diciendo en las 4 oportunidades que los he visitado, que las autorizaciones que me han dado están mal hechas (acabo de admirar la calma con que le dije lo que le dije). Finalmente, ¡finalmente!, ¡FINALMENTE!, tuve la autorización corregida. Como si fuera un sí que se recibe de una propuesta para ser novios, fui a agradecerle a la señora que da los turnos de los turnos por enviarme a la otra sala (la gente miraba con sorpresa mi cara de felicidad, supongo), llamé a la señorita de Urobosque a contarle la buena nueva mientras salía corriendo (bueno, corriendo no, caminando despacio porque el dolor no me dejaba correr) a tomar un transporte para ir a sacar, ¡POR FIN!, mi cita. Llegué a Urobosque esperé con mucho gusto que la señorita volviera del almuerzo y logré tener ¡mi cita!, ¡de "urgencia"!, ¡para el viernes 10 de julio!

Llegó el jueves 9 y... con una llamada telefónica que me hicieron, la cita "de urgencia" fue aplazada hasta el martes 13, porque sí. Esta vez no chisté, debí, pero ya estaba muy agotado para seguirle poniendo frente a esto. El dolor y yo nos abrazamos y esperamos hasta el martes.

El martes 13 de junio, otra vez ¡por fin!, tuve la intervención en la Clínica Los Nogales, es un buen servicio el que presta estas clínica, lo reciben a uno como en un hotel de unas tantas estrellas. Eso sí, luego de la intervención, una hora de recuperación exacta y para afuera, estimado paciente (literal). Una hoja con medicamentos, otra con una orden de RX y otra con la orden para la revisión de esos RX. Por fortuna tenía la solvencia para comprar los medicamentos por mi cuenta sin tener que ir a la vuelta de autorización y, luego, reclamarlos.

Omitiré el detalle, para no alargar más esto, con el cual ya en casa, terminé con los documentos de otro paciente, sí no eran míos. Esto se solucionó el mismo día.

5 días más de incapacidad luego de esta intervención y, al tercer día (no, no resucité, esa es otra historia diferente, no se confunda), decidí ir a la sede para hacer autorizar las órdenes de RX, optimista yo que lo lograría hacer en los días restantes de incapacidad, la autorización me la dieron el mismo día, pero la cita me la dieron para 20 días después. El 5 de julio me tomaron la radiografía, el 21 de julio la revisó el urólogo y no hay más piedritas dentro de mí.

Me enteré en esos días de recuperación que por una incapacidad que dure más de 3 días la EPS está en la obligación de reembolsar un valor, así que hice la diligencia para radicarla, esperar 5 días para aprobación y un mes para radicar y... palabras más, palabras menos, cuando fui a descargar la "aprobación" de las dos incapacidades, de 5 días cada uno, aparece un bonito mensaje que dice "rechazada". Por curiosidad llamé a preguntar la razón del rechazo y la información solo la puedo obtener yendo allá al sitio de la fila del turno, para el turno por tandas de a 50, pero eso ya será otra historia.

Si usted leyó toda esta ODA a la EPS hasta esta línea, gracias por leer mi desahogo y disculpas por la extensión. Un abrazo, ¡jamás se enferme, jamás!

PD. ¡Gracias familia por mandar bonita energía para que las preocupaciones y bonitos deseos para que las cosas de este guagua tuvieran un final feliz! ¡Gracias familia por hacerme caso y no venir a penar en estas vueltas insufribles! ¡Gracias por las bendiciones estoy lo más de bien ahora, los quiero! Y agradezco al libro "Por eso estamos como estamos" por servirme de compañía en aquellas jornadas de espera, me acompañó de principio a fin. Gracias vida.

*Entidades "prestadoras" (¡jajajajaja!) de salud.

jueves, 21 de julio de 2016

¿Por qué "Sí" al plebiscito?

Partamos por compartir este enlace donde se encuentra todo lo acordado (acuerdo completo y oficial). 

Tengamos presente que "es falso que el país será entregado a las FARC. Se negoció la oportunidad de que este grupo deje las armas, las muertes y se reinserte a la vida civil. El número de muertes se ha reducido considerablemente, las estadísticas lo dicen. Recordemos que este proceso está respaldado por la comunidad internacional. Países de derecha, como Estados Unidos, y de la izquierda lo respaldan. La OEA lo respalda. Eso está en las noticias. Si fuese algo malo no contara con el beneplácito de la comunidad internacional. Lo que sucede es que hay enemigos políticos que están molestos por intereses personales y la paz no es su prioridad; por eso atacan y difaman. Pero cuando uno lee y ve noticias, entiende las cosas. Hagamos parte de este momento histórico y necesario para el país, votando “”. La guerrilla más antigua de la América Latina va a dejar sus armas. El cambio será lento, pero las próximas generaciones lo sentirán. Sembremos esto por los que vienen."

@_ajaytuque

miércoles, 30 de marzo de 2016

Abrazos de ida y de vuelta

Dicen las palabras que te vas, cuentan las sonrisas pausadas que están por dibujarse un poco lejos de acá, avisan los abrazos de amigos que otros relieves están por destinar nuevos caminos, sospecha el viento que otras corrientes despeinarán tu cabello. Y no hay despedida, se continua pisando el mismo mundo, la misma tierra, respirando el mismo aire, construyendo recuerdos, animando encuentros, mirando hacia el mismo cielo.

No hay despedida, es una nueva bienvenida que ha empezado con abrazos que se disfrazan de adiós, pero que no son más que impulsos para que se llegue lejos y se vuelva pronto, al aquí, al allá; volver siempre a algún lugar aunque nunca se haya estado ahí. Se distancian las huellas pero se unen los corazones, esos que vienen latiendo al mismo ritmo desde que la chispa de eso que llaman destino (exista o no exista ahí estuvimos), nos puso de frente, de espaldas, con un café y varios vinos. Seguirán latiendo, sabemos de ese ritmo.

A propósito de huellas, ¡cuántas han quedado!, a muchas de ellas debimos volver, todos, pocos, dos, uno, pero todos ahí, siempre ahí mirando para adelante, porque allá estaban los recuerdos que queríamos construir o los que construimos sin querer (seguro son los que más abundan). Pero no, no hay despedida.

Bueno, quizá sí, sí es una despedida, como la de cada café luego del almuerzo, como la de afán porque llegó el taxi, como la del "hablamos luego" por ahora me voy y nos vemos tal vez mañana. ¡Como la de "a la próxima sí tenemos que estar todos"! Todos los días hay despedida (apenas lo noto) y esta vez los deseos, los mejores deseos, en el lapso hasta la siguiente (despedida), se congregan, afloran, saltan, se alebrestan, son más fuertes y te llegan. Quizás porque habrá más distancia, más tiempo, otra tanda de vida por descubrir.

Parece que estamos en cada despedida, que finalmente sí la hay, preparándonos para una gran bienvenida. ¡Abrazos que van, abrazos que vuelven, abrazos que están!

viernes, 19 de febrero de 2016

Bienvenida tu despedida

Es quizá la primera vez que le pongo primero el título a una de estas entradas que he publicado en este omnívoro intento de blog (al menos a conciencia). Hace rato que no escribo, hace rato que la inspiración se vuelve mucho más blanca que esta hoja cuando está vacía. Pero hoy empecé y parece que seguiré adelante con otra tanda de párrafos.

Llegué a cumplir la orden, de una una rubia 'ojiazul', de subirle el volumen a la radio (a la Radiónica, para más señas) y es que de repente supe que esta noche será la última vez, al menos por esta temporada, que recibiré (como muchos) dicha orden. Así que además de acatar la ley (porque sí, es ley) le estoy dedicando estas letras inconclusas y nostálgicas (sí, nostálgicas tengo nudo en la garganta, ¿o en los dedos? En fin) a aquella dama dedicada a dejarnos querer sus gustos musicales, a contarnos la historia de las guitarras poderosas, de las baterías al borde de reventar, de las voces roncas (a las que a veces se incorporaba en coros), a presentarnos canciones nuevas, literalmente nuevas, a buscar y rebuscar sonidos para presentarlos y antojarnos cada semana.

A su sentir desde el corazón (a veces dudo que lo tenga, debe tener como una banda de rock en su pecho y cada integrante de esa banda aporta su corazón... bueno, salgamos del pecho de la dama 'ojiazul') se suma la energía, la energía de esa persona completamente desconocida pero tan allegada. Vienen de repente a mi mente las imágenes de verla a unos 3 metros de distancia en la carpa del Concierto Radiónica del 2014, en TV cuando transmitieron el del 2015, en fin. Energía pura ahí.

Cuentan las lenguas (las redes) que su despedida la llevará a tierras londinenses y como este mundo, aunque enorme, es uno solo (no, no es frase de cajón) se va pero llega, por eso su despedida es bienvenida. No es más.

¡Gracias Beatriz De La Pava H, alias @tu_patrona! Cierro este mensaje desabrido (pero con el corazón a mil, por el volumen alto, por tu voz ahí y por todo lo que para vos viene [estoy confiado de que podré volver a 'sintonizarte']) tratando de coincidir con la última canción a la que esta rítmica rubia le dio 'play' hoy.

domingo, 27 de septiembre de 2015

La tales TIC

Parece que ha pasado tiempo desde que en el año 2005 fuimos convocados un equipo de egresados de la Licenciatura en Informática para compartir con docentes de escuelas rurales del departamento de Nariño, estrategias en las cuales pudiera integrarse el computador para lograr otros procesos de aprendizaje en el aula. Empezó a pasar tiempo, por fortuna no mucho o quizás sí, cuando notamos que aquel liderazgo estaba haciendo, erróneamente, que la planeación de los procesos de aprendizaje tomaran como eje las TIC en vez del aprendizaje. Fue necesario un alto, un freno en seco, cachetear el proceso y ser consientes de que a ese error fatídico había que anularlo. Esa reflexión, en conjunto con los docentes con quienes interactuamos, fue bienvenida y el proceso volvió a encaminarse, esta vez con el pensamiento permanente de no caer en usar las TIC (aquellos software 'sorprendentes') como una obligación, sino usarlas porque dentro de la necesidad de planear, en ellas podría existir un recurso que antes no se tenía. Releo este párrafo y pareciera haber sido una tarea fácil, pero realmente no lo fue.

Año a año, este proceso de integración de tecnologías en el aula (re-conociendo zonas de Colombia), se conformó pensando en el respeto por la estrategia de los docentes y la inmersión, en ella, de las tecnologías ofrecidas, tecnologías estas que involucraban software gratuito, paquetes ofimáticos, editores básicos de recursos multimedia, chat, correo electrónico, redes sociales, e-learning, micromundos y quizás un largo, o no tan largo, etcétera. Existió la fortuna permanente de que todos estos 'recursos didácticos' de la formación se abordaran en el aprendizaje de su funcionalidad a partir del uso inherente a la actividad muy conocida de planear una clase e implementarla, un aprendizaje conjunto entre docentes, estudiantes y, desde luego, los formadores que acompañamos el proceso.

Desde planes de clases con los que se trabajan contenidos o conceptos breves, hasta proyectos de aula o institucionales en donde se integraron aquellas tecnologías fueron posibles, experiencias de nuevos procesos en el aula empezaban a dejarse ver y su socialización tenía espacio. Existieron entonces escenarios en los que estos logros fueron los protagonistas, con algunos desaciertos, debo decir, como cuando dicho protagonismo se lo llevaron los productos que, para opinión del público, no pasaban de ser "bonitos", "descrestantes". Qué bueno hubiese sido que lo bonito y descrestante se tratara del proceso recorrido para lograr ese producto, pues fue ahí donde el esfuerzo y el reto asumido por los docentes de integrar las TIC en un proceso de aprendizaje estaba generando impactos, modificaciones o "al menos", en mayor porcentaje, experiencias. Error aprendido, desde entonces, la integración de TIC, en procesos de aprendizaje planeados por los docentes, centrarían el análisis y la reflexión en los procesos y eso, para cuando hubiera lugar, se socializaría.

Como un gran punto a parte (con cara de punto seguido), me siento en la obligación de al menos relatar que, en este proceso de integración de TIC, a parte del reto de los docentes por integrarlas a sus estrategias en el aula, nos encontramos con inconvenientes técnicos (fallos en los computadores, fallos en los programas, "abundancia de escasez" de computadores para la realmente abundancia de estudiantes en un aula, y varios, esta vez sí, varios etcéteras) que entorpecían un poco, o mucho, el impulso de poner en marcha cualquier intento de estrategia que integre un computador. Disculpas a los docentes por ser tan insistente en integrar "cosas nuevas" en sus clases, pero valía la pena, vale la pena.

"Las tics", "los tics", las TIC. El término ha dado señas de estar integrado de manera arrasadora en el discurso del medio educativo, en las comunidades educativas, desde aquel 2005 y hasta el 2015, ¡2015! Parece que ha pasado solamente el tiempo, porque las muestras de aquellas experiencias significativas, siguen centrándose en la palabra TIC, tan rebuscada y forzada como al comienzo, solo que en aquel 2005 alcanzaba a sonar "innovador", ahora suena más bien sin eco, suena porque sí. TIC es una palabra vaga, sigue siendo, aunque la reflexión inicial sea "las TIC no son un fin sino un medio", veo en el aire letreros de cada experiencia que curioseé "hey, miren aquí hay TIC", "oigan, estos niños trabajan con TIC", "las TIC me permitieron estar aquí". Maravilloso, ¿y la reflexión? ¿El proceso? ¿El seguimiento? ¿La valoración? ¿La propuesta? ¿Lo fallido? ¿Lo logrado?

Estoy seguro que hay reflexiones de los procesos, hay seguimiento, valoración, propuestas sobre lo fallido y sobre lo logrado, y seguramente mucho más por compartir, sin embargo, noto que se continúa dando demasiada importancia a una TIC, a las TIC. Siento que estamos queriendo "quedar bien" con las TIC. Pero se nos está olvidando compartir la experiencia de escuela, de aprendizajes, la experiencia del docente. Innovar con TIC, en esta época, ya debería estar relacionado con hacer un uso invisible de las TIC y dar prioridad a los procesos de aprendizaje. Disculpas por la redundancia con la palabra TIC, no lo vuelvo a hacer.

No sé cómo concluir este intento de reflexión en medio de los aprendizajes que integran tecnologías, quizás es porque no lo quiero concluir, solo quiero insistir en que hay toda una apuesta tras el uso de cualquier herramienta, tecnológica o no y es esa apuesta a la que se debería prestarle atención para analizar para sí mismo y para compartir con los demás, colegas, estudiantes o padres de familia, y con muchos otros "demás". Basta de complicar el discurso y nuestra historia buscando integrar la palabra TIC a todas horas y pasemos a lo que ha sido siempre importante, al proceso, a los porqués, a los para qués, a lo que aprendí, a lo que de desaprendí.


¡Un gran abrazo para cada profesor que toma riesgos grandes, y otro igual de grande para quienes toman riesgos pequeños!