viernes, 11 de abril de 2014

Levito y camino

A destiempos suceden los momentos,
a deshoras los sentidos se enfilan,
en horas tardías llegan los amaneceres,
atardece y el rocío nocturno apenas se despide.

No son segundos los que cuentan,
no días, no noches, no es tiempo,
ni eclipses, ni lunas, ni sueños, ni veranos,
tampoco ocasos que no dejan quedar al sol.

Esperan los suspiros, las sonrisas,
y a veces el recuerdo queriendo dejar de serlo.
En ocasiones hasta las pausas se desesperan,
la ausencia se respira, se cuenta, se multiplica.

Otra vez la sonrisa de lo que pasó, juega sucio.
Justo cuando se desempolvan las letras para pronunciar nombres,
una voz responde, se resume, se ausenta, se va,
y vuelven a su posición fetal las emociones, se exilian.

Huye del allá, vuelve, pero no lo olvides, vuelve.
No te quedes, siempre trata de estar, sólo trata,
el camino que se trace en cada ida y vuelta será un secreto
el aliado, el encuentro permanente, el hasta siempre.
Por @wdelbar

martes, 4 de marzo de 2014

Diga: "treinta y tres"

Ha habido un reencuentro, sin duda, con la vida, con la noche, con la lluvia, con los "¿por qué?", con el pasado que se negó a regresar (pasado con nombres propios debo decir), con el presente nítido y con el futuro aún incierto, ¡excitante...mente... incierto!

Un reencuentro con la crisis, más bien un descubrimiento de aquello que llaman crisis, realmente nunca la hubo, nunca la tuve, no la he tenido, son simplemente nuevas pataletas de la vida, aquella que nos deja ver cómo envejece, nos da señas de que envejece, se deja notar en las nuevas grietas de la impecable casa en la que crecimos, en los dolores de más en nuestros siempre rejuvenecidos viejos, en los niños que ya no lo son, en aquellos que apenas hace unos días sólo lloraban y reían pero que hoy cuentan historias, las suyas propias.

Un reencuentro con el recuerdo de la mamá, la mía, que fue capaz de descubrir a punta de preguntas consentidoras la razón de mi llanto que no me dejaba dormir, era la noticia de que estallaría una guerra en el Golfo Pérsico, sí, yo estaba en la escuela y me parecía nefasto tener que salir y de repente ver la guerra en frente de mí. No es loco, yo era un niño, no me eran claras las distancias.

Reencuentro con papá, el mío, a quien le entregaba una caja de herramientas, pegante y mi juguete preferido... en pedazos. Confiado, sin desilusiones, de recibir de vuelta ese juguete, una vez más, servible por una buena temporada, ahí estaba cada vez que lo necesitaba.

Un reencuentro con recuerdos, vagos, claros y difusos. Reencuentro de familia, amigos, conocidos, reconocidos, desconocidos, pasos (de los que dejan huellas y de los que no). Caminos, muchos se han caminado, pero la mayoría aún espera.

Un reencuentro sin fin, con miles de puntos suspensivos y éstos (...)

Nota: ¡Ah! lo del nombre de esta entrada fue otro recuerdo, y es que cuando de niño me llevaban al médico por alguna tos, supongo, él me pedía que dijera treinta y tres mientras el frío estetoscopio se calentaba en mi espalda. Eso y porque hace treinta y tres años le andaba pataleando a mi mamá en la panza. Lo último no lo recuerdo, pero así debió ser.

lunes, 6 de enero de 2014

¿Carnaval? ¡Sí hay!

 
Cuatro años atrás, había publicado un "ligero" comentario (si quiere leerlo puede dar clic en "ligero", es breve) respecto a una nota des-informativa de uno de los noticieros de canales privados ante uno de los escenarios que hacen parte de los carnavales pastusos. Hoy, un par de horas después de haber llegado tras presenciar el majestuoso desfile del Carnaval de Negros y Blancos, se esperaba en familia el "cubrimiento" por parte de estos mismos medios y sus noticieros (sí los de Caracol y RCN); ambos, de nuevo, fueron exageradamente injustos con lo realmente vivido en el desfile magno de nuestra tierra. Cuesta agradecer su presencia, pues es de repudiar su desinformación en forma de mediocre cubrimiento.

No quiero extenderme en quejas, pero creo que baste con mencionar que, si un medio viene a cubrir el desfile magno de carrozas al "Carnaval de Negros y Blancos" declarado Patrimonio Histórico e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y en sus notas no muestra carrozas, pues está haciendo mal la tarea (Pésimamente).

Este par de medios no sabe hacer patria, no son amigos de lo bello de todo el país y no se atreven a mostrarlo a sus irrespetados clientes, digo, usuarios.

Reitero, que, como hace cuatro (y creo que un poco más) he dejado de ser televidente de los medios privados, pues detallitos como estos, me aseguran que es lo mejor que he podido hacer.

Por fortuna, al cerrar la noche, Noticias Uno, noticiero independiente que transmite el Canal Uno, debo decir con gran sorpresa, abrió su emisión de la noche con hermosas imágenes del desfile de carrozas, acompañadas de comentarios que dan muestra de investigación, de hallazgos, de cultura que quisieron compartir como verdaderos medios de comunicación. Sé que Telepacífico transmite en vivo este desfile y todos los existentes en este escenario cultural desde hace varios años. ¡Para ellos verdaderas gracias!

Finalmente, como a los medios masivos de comunicación de Colombia les quedó grande mostrar lo bonito, hermoso, majestuoso, grandioso y magno del carnaval, me permití compartirles fotografías tomadas por mi hermano, Oscar (@skart74 en Twitter), y enlaces que seguramente gustarán.





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  • domingo, 29 de diciembre de 2013

    En la misa

    A continuación el resumen "no literal" de la última misa a la que asistí:

    Definitivamente los curas, padres, pajarracos, digo, párrocos o como se quieran llamar deberían tener hijos y esposas, bueno, una sola esposa; tampoco es que se vayan a poner la biblia de ruana.

    Me dediqué a escuchar con atención el sermón que va después del evangelio y debo decir que el 70% del tiempo y las palabras que el señor cura decía, estaban referidas a vaciar, regañar, descualquierizar (palabra rebuscada o inventada, pero aplica y se entiende) a los papás y a las mamás por ser tan, pero tan infinitamente malos padres. 

    En un 10%, don padre se puso a defender a su familia ideal, la que, según él, debería conformarse basada solamente en el amor, en nada más que en el amor (¿ya dije que únicamente en el amor?), dice el curita (yo, desde unas 20 bancas hacia atrás lo veía como joven), que no se explica cómo es que la familia se está descomponiendo, cómo es que está deformándose, insistía en el amor, pero le salían letreros por intentar decir, sin decirlo, que el amor entre niño y niña solamente era el válido. Es decir que el sermón divertido de la "miss" Antioquia a don padre no le cuadra (sí, ese de hombre con hombre y mujer con mujer).

    ¿Van 80?, listo, hubo una especie de 15% de mezcolanza, en que quiso pasar de adivino, brujo, vidente y desvió el sermón en torno a la tecnología, las Tablet, los celulares, los medios; todas esas herramientas modernas que secuestran a los hijos y no permiten que haya un diálogo familiar. Describió lo pegados que están, o estamos, a esas pantallitas que no nos dejan ver más allá del más acá, en fin, al finalizar su discurso, preguntó ¿o no es cierto queridos hermanos? Todos respondieron sí, o asintieron con la cabeza (¿se puede asentir con otra cosa?).

    Dentro de este mismo porcentaje el señor la sacó del estadio, hizo su síntesis de lo que venía hablando, y dijo, ¡SÍ SEÑORES!, que las mujeres en la familia deben ser, ¡DEBEN SER! dóciles y pues hasta ahí llegó mi atención, igual el resto de la ceremonia me lo conozco, no ha cambiado mucho (nada) desde que tengo uso de razón. Y es que dócil ¿dócil? (creo que el resto de la misa me la pasé insultand... perdón, pensando en qué estaría pasando por la cabeza de este padre), pues una mujer dócil entonces, basado en la definición de la Real Academia de la Lengua Española viene siendo una mujer suave, apacible, que recibe fácilmente la enseñanza, una mujer que se deja labrar con facilidad.

    En fin...

    70% de consejos a padres y madres de cómo criar a un hijo venidos de un tipo que no tiene esposa, ni es papá ni, por ende, tiene hijos.

    10% defendiendo a una familia ideal que ni él mismo ha concebido.

    15% de síntesis, con un toque de "actualidad" y truquitos para ser mejor.

    Y sí, falta un 5%, en que trata de insistir en que todo está bien porque Dios nos quiere pero si nos portamos bien, sino, pailas. Ese 5% en el que la gente afirma estar de acuerdo en todo lo que el "man" allá adelante dice, esto, realmente preocupante.

    NOTA: Para cuando escribí estas letras, ya se me había pasado el sentimiento de ¿piedra?, ¿ira?, hacia este señor don cura y creo que socialicé lo de dócil con cuanta gente pude, es que me pareció increíble. Estas letras no dirán mucho, pero desahogaron mucho. ¿Mujer dócil?

    martes, 26 de noviembre de 2013

    Sala de profes'

    Desde una esquina de un lugar ajeno, la siempre respetada sala de profesores de una familia educativa, en la cual estas letras están de paso, se percibe, se siente, se convive, se interactúa y yo, yo describo.

    Empiezo con la profesora que logra concentrarse en su escritorio para avanzar en sus actividades, a la vez que atiende a sus estudiantes, relata el día de ayer, conversa con sus colegas los escucha a todos, eso es evidente. Todo eso, sin que signifique una mínima confusión con los datos que consigna en su planilla de notas.

    Se abre paso la docente que disfruta de los cachetes de uno de sus colegas, mientras le insinúa que, por su calvicie, ya no se le podrán hacer cachumbos, cada palabra perfectamente pronunciada en el tono costeño característico del profe' pre-calvo. Complementa la docente su gran arribo con una anécdota sucedida, por lo visto, hace pocos minutos, se nota en su risa pícara, ojos saltones y afán por contarlo, es claro que no quiere perder detalles, no quiere olvidarlo y procede a socializarlo de inmediato:

    “En el examen, les pedí que traduzcan la frase: María llama por teléfono a su amigo, y un estudiante adivinen qué respondió, María flame telephone friend ¿ah?, ¿ah? Por favor, no le puso ningún solo verbo a la frase, ¿ven? "flame", ni un verbo”

    Está también la docente que tiene una pregunta “jocosa” para cualquier comentario. Por ejemplo, una profe (la que se divertía con unos cachetes, ¿la recuerdan?) mencionó que iba a estudiar Biología y, casi de manera instantánea interviene la profesora de las preguntas. 

    _ La de las preguntas: Pero la Biología es muy bonita o, ¿es que usted no le interesa la anatomía?_ La de los cachetes: es que soy muy mala para las matemáticas._La de las preguntas: ¿Es que no sabe cuánto es uno mas uno?, o más bien ¿no le gusta la mitad de uno?

    La profesora de las preguntas pasa a apoyar a la colega a quien nada la desconcentra (la del comienzo, la de la planilla de notas) y, con calculadora en mano, colabora en “la sacada de notas”, con el añadido de hacer los cálculos mentalmente y corroborarlos luego con dicha calculadora, (¡trabajando con TIC!, grita la profe). Debo admitir que las cuentas sólo le fallaron decimales un par de veces.

    Hay otro docente, el que está más cerca de mí, quizás hasta está viendo lo que escribo, es el serio, joven, joven y serio. De vez en cuando suelta una risa y todo lo que menciona lo fundamenta, con sus estudiantes es igual, fundamenta cada detalle. Ellos (sus estudiantes) saben que este profesor habla en serio y tiene razón en lo que dice, así no tengan idea de lo que está hablando. Pasa un caso especial, un trabajo que empieza a llegar sobre las 9:30 AM, el cual debió entregarse a las 7:00 AM; la retahíla es difusa, es la respuesta de este profe', los estudiantes se dan por vencidos, saben que entre tanta parla, hay un ¡no! rotundo.

    Esto de enseñar filosofía es una chimba, ¿oyó? Que me trae el taller de Dios. Me comenta el profe en su proceso de recepción de trabajos. ¿Viene siendo como una especie de carpintería?, pregunté desde lo más espontáneo de mi ser, sus carcajadas, supongo, fueron muestra de que la respuesta no era tan mala.

    Hay aquí otro par de profes, pero con la premura del tiempo, de su tiempo, no pude detectar sus interacciones para escribirlas aquí, una llegó comiéndose un helado de queso y la otra me cedió su pupitre para acentar mi tinto y escribir el borrador de este escrito.

    Han pasado sólo 30 minutos y me sobran detalles, risas, me faltan letras, hojas. Los profes' sí que son una gran materia prima de historias, ¡cuántos profesores en el mundo!, ¡cuántos momentos! de su año lectivo a año lectivo, de su mes a mes, de su día a día, de su hora a hora, de su minuto a minuto.