martes, 22 de marzo de 2022

'As One' y recuerdos sueltos

Al menos diez mujeres trans que fueron asesinadas (muchas más), se mencionaron una a una entre las voces de la ópera, entre melodías de cuerda y viento tras una historia de reconocimiento individual y señalamiento y negación de la sociedad. Entre el vaiven de las manos como olas que dirigían momentos, emociones, músicos, músicas, sonidos, y que hipnotizaron a un público variado, diverso, rico, expectante.

Como cada vez que el cuerpo y el alma tienen la oportunidad de ver una puesta en escena en vivo, el recorrido inmersivo inicia, el escenario es el mundo, las luces son estrellas, las pantallas son ocasos y atardeceres, son tic - tac, los ojos, las respiraciones y una que otra risa tímida son la vida, la vida que pasa entre acto y acto.

El cuerpo estuvo acompañando el rumbo que la vida le obligó a trazar inicialmente al protagonista, la cotidianidad, las curiosidades, los apegos, los miedos y el contexto. El alma, por su parte, le tomaba de la mano para avanzar en la búsqueda de sus nuevos caminos, nuevos suspiros, sensaciones y deseos con los que se acercaba más a su nuevo ser. De la mano del protagonista caminamos, de la protagonista, junto a ella habitamos la sombra, la luz y las vidas.

viernes, 3 de mayo de 2019

A mil por ola (Cartagena)

Se desprende de la marea
un suspiro que no ha dado en el blanco luna,
se desprende cansado de buscar su destino
en cada vaivén que el amor depara,
en cada ola que se tiende como sábana,
como sábana tras una noche clandestina.

Se despide del agua y de la arena,
dice adios al infinito mar,
viene caminando desde donde decidió tocarse con el cielo,
ha caminado, a ritmo de brisa, a favor o en contra,
ha resplandecido con amaneceres
y se ha tornado rojo, naranja, ocaso.

No es su intención buscar otra noche estrellada
ni una soleada manifestación de sudor,
tampoco huye del horizonte eterno,
solo ha cesado de transmitir su mensaje,
¿de amor?, ¿de deseo?, ¿de olvido?, ¿de recuerdo?
Ha cesado y se ha decidido por una pausa eterna.

Y se vislumbran siluetas, no dos, ni cinco, ni mil,
son hileras infinitas de suspiros provocados
que deambulan y a su fin llegan
de la mano del antes, del después y del ahora,
del hasta pronto, del adiós y del que nunca fue,
se va, se aleja, deja su lugar y otra llega.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Desacostumbrado

Me había acostumbrado a que las palabras enfocaran su sentido hacia la defensa del valor de los propósitos certeros que permite el re-conocer la verdad. La verdad de las acciones donde los asesinatos fueron comunes. La verdad de los (des)propósitos del desplazamiento de la gente de sus tierras. La verdad de la estrategia de desaparecer miles de jóvenes inocentes. La verdad del (sin)sentido de la guerra. La verdad.

Me había acostumbrado a que los sonidos manifestaran sus historias (dolorosas, generalmente) con asombros, con detalles, con fechas, con razones, con ilusiones (a pesar de todo), con voces. Se escucharon los sonidos, las voces, desde los ríos, desde las montañas, desde los nevados, desde los llanos, desde las cordilleras, desde el mar, desde sus playas y desde las islas, incluso se escuchaban más claros los sonidos siempre escuchados de la ciudad.

Me había acostumbrado a la ausencia de acciones, principalmente a aquellas que buscaban interponerse con los latidos de los corazones, con las que preferían silenciar una idea diferente. Me había acostumbrado a las pausas en los estruendos de los gatillos, a las de las balas buscando profundidad entre la sangre caliente.

Entre pausas, entre sonidos, entre palabras un nuevo camino se hacía evidente, no era un camino color de rosa ni mucho menos uno de cuento de hadas, pero de aquel lado, de ese otro, los de atrás, los de adelante, todos salieron a caminarlo, porque finalmente era posible. La posibilidad de dar un paso sin temor a que el siguiente se convirtiera en una explosión estaba presente. Hasta las armas se animaron a hacer una pausa, todas. Por unos segundos, unos minutos, días quizás. Meses tal vez.

De repente, la aún tímida sonrisa dibujada en el aire y en el viento, junto a aquella impalpable sensación de aquello que habíamos decidido llamar esperanza dan un paso atrás, toman aire, hacen silencio y con incredulidad ven pasar por su lado, de nuevo, las almas de quienes decidieron volver creyendo en un futuro lleno de vida, de las lágrimas que se escabullen entre las pieles erizadas de personas que no entienden por qué los suyos fueron los elegidos por las balas que habían cesado, ¿por qué se suspendió la pausa? Los sonidos de las armas vuelven a ser fuertes porque al parecer han vuelto a sentirse respaldadas, sus acciones, extrañamente son bien vistas y retoman su rencor para actuar desapareciendo voces, vidas, esperanzas, verdades.

No quiero acostumbrarme, no de nuevo, a vivir entre la sangre de víctimas y victimarios. A que estemos dedicados a esquivar las balas y a perdernos las oportunidades de ver las semillas germinar, los niños caminar, las personas amar, la vida vivir. No quiero volver a la calma ubicada como fachada, como una enorme cortina que oculta tragedias de comunidades, de ecosistemas, de memorias. No quiero ver el temor diario causado por la guerra que decide acercarse como una avalancha para desaparecer lo que a su paso se encuentre. No quiero volver ahí, no quiero acostumbrarme a vivir con la muerte siendo llamada sin razón.

domingo, 28 de enero de 2018

"Gemelos" en yoruba

Un sonido realmente envolvente que parecía regarse por cada cabeza concentrada en los destellos coloridos de azules, blancos y rojos, sobre todo rojos. Aire humeante que pudo ser el alcahueta perfecto para que aquel sonido tocara fibras en los oídos, desde luego, pero también en cada latido, en cada sonrisa, en cada tararear, en la respiración e incluso en el olfato, en el suspirar. Y en cada mano agitada al ritmo de ritmos. Ritmos cosechados para dar frutos esta noche, abonados con la percusión que en momentos exactos y perfectos se complementaba entre tambores y palmadas en un cuerpo propio, percusión inherente y viva, roja, azul, blanca.

Tras espacios de oscuridad como pausas, asomaban fijas las miradas, luego cada instrumento era seducido por sus presencias, y las nuestras quizás. Tímidos asomaban también faros al lado de las posiciones desde donde emergían los sonidos, sí aquellos envolventes, y se atrevían a encandecer cuando el "boom" del tambor así lo demandaba.

Una conexión permanente de voces entrelazadas, de hilos luminosos de colores que jugaban a mostrar sombras, de aire humeante encargado de transportar lo terrenal a lo celestial, sombras de cientos de cabezas buscando estar fijas para no perder detalles y dos seres extraordinarios capaces de envolver un mundo y traerlo como regalo a un escenario: Lisa-Kaindé y Naomi Díaz.



Sonidos envolventes: sus voces.
Rojos: sus trajes.
Azules: la conexión. 
Blancos: ellas.
Humeante: el ahí.

¡Gracias Radiónica por presentarme a Ibeyi y por permitirnos, a mi siempre grata compañía y a mí, asistir a tan fenomenal espacio (por las entradas que me gané en #LaClase)!

El título de esta entrada "'Gemelos' en yoruba", lo he tomado de la información del volante del Teatro Mayor, en el cual explican que ese, es el significado de "Ibeyi" en el idioma yoruba un idioma de Nigeria y Benín.

sábado, 8 de julio de 2017

Zonas Veredales, está sucediendo

Hay historias, experiencias y sucesos que no se conocen porque no representan grandes noticias, aunque lo sean. Pero saber qué está pasando en las Zonas Veredales, sitios donde se ha desmovilizado la guerrilla podría interesarnos. Debería. Tomo una serie de tuits* de María José Bustamante, @Putagoras, para compartirlos:

"1) Los guerrilleros se levantan a las 4 am a trabajar. En las Zonas Veredales la construcción la hacen ellos mismos.
2) Parte del proceso de reconciliación es construir ellos mismos lo que destruyeron en la guerra.
3) Una buena parte quiere estudiar. Quieren poder expresar lo que piensan y saben que necesitan dominar el lenguaje.
4) La guerrilla tenía funciones bien repartidas. Muchos llegaron porque no tenían familia y la guerrilla les brindó eso.
5) La mayoría son campesinos, así que si de algo saben, es del campo y ellos mismos trabajan en sus propios cultivos.
6) Como antes no podían ser madres, las mujeres mayores  se embarazaron apenas arrancó el proceso de paz, también deseaban tener familia.
7) No quieren depender de papá gobierno. Su apuesta es recibir formación suficiente para poder iniciar sus propios procesos productivos.
8) NO piensan que las Zonas Veredales sean COMUNISTAS. Entienden que eso sólo sería posible si vivieran aislados del mundo.
9) No les gusta la ciudad. Han construído calles peatonales por donde no pueden pasar carros para que sus hijos puedan jugar tranquilos.
10) Están construyendo sus propias huertas y lagos de pesca para producir sus propios alimentos.
11) Una cosa me sorprendió mucho: hay tejido social, lo cual facilita llevar a cabo cualquier proyecto comunitario.
12) Hay interés internacional por lo que plantean, ya que no se ha visto en el mundo comunidades pequeñas autosostenibles en la selva."

*Estos pueden verse desde este tuit: https://twitter.com/Putagoras/status/883364010174885888